Alexis P. González
Un pase de lista y revisión de rutina terminó en una movilización forense la mañana de este domingo al interior del Centro de Reinserción Social (CERESO) de Apizaco, luego de que custodios descubrieran a un interno de 33 años sin vida y tirado en el piso de su celda.
El hallazgo encendió de inmediato los protocolos de seguridad del penal. De acuerdo con los primeros reportes, los celadores realizaban sus recorridos habituales cuando notaron que el recluso, identificado como Daniel N., se encontraba inconsciente en su dormitorio. Ante la alerta, el médico de guardia del centro penitenciario acudió rápidamente para brindarle los primeros auxilios, pero lamentablemente solo pudo confirmar que el hombre ya no contaba con signos vitales.
Según el expediente clínico revelado por las autoridades penitenciarias, la víctima arrastraba un cuadro de salud bastante complicado. Daniel padecía enfermedades crónico-degenerativas severas, entre ellas insuficiencia renal, hipertensión arterial y diabetes mellitus, factores que lo mantenían en un estado vulnerable durante su estancia en prisión.
Tras confirmarse el deceso, la dirección del CERESO dio parte al 911, lo que originó el ingreso de los peritos del Instituto de Ciencias Forenses (INCIFO) y del personal de la Policía de Investigación adscritos a la Fiscalía General de Justicia del Estado (FGJE). El cadáver fue procesado en el lugar y posteriormente trasladado al anfiteatro para practicarle la necropsia de ley.
Ahora, el caso queda en manos de la Fiscalía. Las investigaciones ministeriales y los resultados de los estudios forenses serán la pieza clave para esclarecer si Daniel perdió la vida de forma natural a consecuencia de sus enfermedades, o si existió alguna negligencia, falta de atención médica oportuna u omisión de cuidados por parte del personal penitenciario.




