Actualidad

DE QUÉ LADO MASCA…

Por Edgardo Cabrera

Como les ve la cara de tontos a sus correligionarios, Enrique Padilla imagina que lo mismo hace con el resto de los tlaxcaltecas cuando finge ser opositor pero actúa como el más morenista de los priístas, basta revisar sus monólogos semanales cuando actúa como vil cómplice de la Triste Historia que gobierna, tolera las campañas anticipadas de sus adversarios y solo le falta levantarle la mano al alcalde Alfonso Sánchez, cuentan que ya quiere declinar, sin aún arrancar la constitucional.

Su comportamiento no es novedad, incluso sus amigos se regodean cuando hablan del cinismo del dirigente, “¡pero cae bien!”, matizan, al referirse a cada una de sus declaraciones en las que además somete al escarnio público a sus “flamantes” miembros partidistas formándolos atrás y a su lado para que le aplaudan, esos también son cómplices del descaro.

Mientras la senadora Anabell Ávalos, por ejemplo, arremete en tribuna contra la gobernadora Cuéllar y sus excesos como las blindadas, y la diputada local Sandra Aguilar evidencia ambiciones políticas de ediles morenistas que derivan en conflictos municipales, Padilla promueve partidos moleros de futbol, no se indigna por los tres ejecutados la víspera, menos por las protestas de hoy.

Lo único que nos queda claro aquí es que está decidido a terminar con los restos del tricolor en Tlaxcala, lástima por sus aspirantes a candidatos para el 2027 que si quieren figurar tendrían que desmarcarse del más morenistas de los priístas.

OTRA EN SU LADRILLO

En Morena a diario pelean con sus demonios internos, las recomendaciones de su líder moral y Presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, les entra por un oído y les sale quién sabe por dónde, y en Tlaxcala tenemos a otra exponente de las malas prácticas y los privilegios, se trata de la diputada Gabriela Hernández quien se quejó porque la policía municipal de Tlaxco no cumplió con su demanda de cerrarle una calle para mal tapar un bache, UNO, y, claro, presumirlo.

La morenista trata de refritearse la campaña de su compañera legisladora del PAN, Miriam Martínez, que tapa más de un bache por jornada, por cierto, y no solo eso, a diferencia de la albiazul que es oposición, la oficialista al tratar de exhibir a sus correligionarios terminó por mostrarse de cuerpo entero: quiere reflectores y privilegios para que luzca su propaganda.

Eso no es todo, ya sabemos que en Morena sí mienten, roban y traicionan, y en eso de las traiciones, la diputada le dio la espalda a la alcaldesa morenista de Tlaxco Diana Torrejón, pese a que la apoyó en aquellos tiempos de campaña, al menos una veintena de presidentes de comunidad del equipo de la edil la impulsaron, ahora se quejan por los raquíticos apoyos de gestión que les da, no solo eso, también es señalada de emprender una campaña contra la dirigencia estatal de su partido, que también en el pasado la apoyó. Sin duda, el peor enemigo de un morenista es otro.

Sígame en Facebook, X, instagram, tiktok,  youtube y Spotify, como Edgardo Cabrera o gentetlx o en  www.gentetlx.com