Por Edgardo Cabrera
Las tormentas siguen exponiendo el mal trabajo de la Triste Historia que gobierna, y por tormentas, me refiero tanto a las climáticas como las mediáticas.
Resulta que el fin de semana el torrencial aguacero registrado en la capital del estado expuso la deficiente obra que realizó el gobierno federal en la Avenida Independencia, apenas en mayo pasado, el tramo final, contra esquina de la Plaza de Toros, para ser precisos, se desprendieron enormes pedazos de asfalto, también hubo daños al adoquín, metros adelante.
No solo eso, por enésima ocasión hubo inundaciones que son calificadas como “encharcamientos”, dada las explicaciones rebuscadas que hacen los gobiernos para reducir la gravedad de los incidentes. El drenaje sigue sin ser suficiente para evitar el desastre económico que significa para los comerciantes del centro histórico cada acumulación de agua de lluvia.
Pero la zona centro de ciudad de Tlaxcala no fue la única afectada, comunidades como Tizatlán, Acuitlapilco y Atlahapa, donde se presentaron inundaciones, desprendimiento de adoquines, daños en drenajes y hasta un socavón en Tepehitec.
También hubo daños en los municipios de Xiloxtla, Tepeyanco, Teolocholco, Acuamanala y Ayometla, hubo caída de árboles, encharcamientos, inundaciones y bloqueo de vías de circulación vial y las autoridades municipales se vieron rebasadas, además, en Huamantla se presentó la caída de una lona en la Plaza de Toros, en plenos festejos de su feria.
Siguen corriendo los días, y la cuenta regresiva para que concluya el gobierno de Lorena Cuéllar, lo cierto es que no atinan a resolver lo realmente urgente, el “atlas de riesgos” es letra muerta, salvo las declaraciones, no hay un diagnóstico actualizado de la situación en la que nos encontramos, y las tormentas han puesto en evidencia zonas que antes no significaban peligro y que ahora, por el crecimiento urbano, industrial y comercial, son verdaderas bombas de tiempo.
En el zócalo, la Triste Historia derrocha millones de pesos en otra remodelación, pero las obras que no se ven, que son las del drenaje, no invierten ni un quinto. Igual prefieren despilfarrar el erario en organizarle reconocimientos a modo a la mandataria de parte de organizaciones que andan por el país sorprendiendo con esos bisnes, algo así como los de los “honoris causa”, y que no vengan con el cuento que no costó ni un quinto porque nadie se los cree, esos eventos de la pirotecnia son barriles sin fondo y negocios de algunas funcionarias y funcionarios.
HUAMANTLADA
Aunque los vividores de siempre, entre ellos varios políticos, se inconformaron por las restricciones establecidas por el ayuntamiento que encabeza Chava Santos para evitar el descontrol durante la Huamantlada, el tiempo le dio la razón.
Lo que era una tradición de decenas de heridos y muertos, el sábado no dejó una larga lista de personas que perdieran la vida por meterse al circuito en completo estado de ebriedad.
A quienes no les gustó la restricción de la venta de bebidas embriagantes y el inicio a temprana hora del festejo, fueron los que vieron afectados su bolsillo, la Secretaría de Salud terminó por reconocer las medidas implementadas por el edil reeleccionista, porque el saldo final fue de ocho heridos, de los cuales solo uno fue de gravedad.
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