Por Edgardo Cabrera
Mientras un hombre fue encarcelado por cinco días acusado de amenazas, delito considerado no grave para ameritar prisión preventiva, cuatro autoridades municipales violaron flagrantemente la ley, no solo al permitir, sino organizar espectáculos con personas semidesnudas so pretexto del Día de la Madre.
Son dos alcaldesas y dos alcaldes, se tratan de la de Ixtenco, Aline Lazo Caballero; de San Pablo del Monte, la ecologista Ana Lucía Arce Luna; de Apetatitlán del partido orticista Alianza Ciudadana, Azaín Ávalos; y el morenista de Panotla, Idelfonso Carro Roldán.
Este último, no lo pierda de vista, es hermano de la fiscal General de Justicia del Estado, Ernestina Carro Roldán, quien tendría que estar procediendo en contra de su pariente luego de que en abril del año pasado entraran en vigor reformas al Código Penal mediante las cuales se sanciona “a la autoridad, propietario, titular, responsable o encargado de una unidad económica que autorice o permita el baile de hombres y/o mujeres desnudos y/o semidesnudos con mensaje explícito de carácter erótico y/o sexual para el público asistente”.
Tampoco pierda de vista a la de Ixtenco, es sobrina del diputado morenista reelecto Miguel Ángel Caballero Yonca, el mismo que avaló con su voto esas reformas.
Las autoridades trasgredieron la orden de su jefa política, la gobernadora Lorena Cuéllar, quien el año pasado impulsó la reforma para prohibir los giros negros y espectáculos sexuales, por lo que tendrían que enfrentar una pena de entre 6 y 12 años de prisión, y pagar una multa de hasta más de 800 mil pesos, ¿usted cree que les harán algo?, para muestra: el año pasado, la alcaldesa de Contla promovió espectáculos similares y goza de impunidad.
MASACRE
Este martes amanecimos con una masacre cometida en Atlangatepec, cinco varones de entre 35 y 40 años de edad fueron rafagueados.
Los hechos ocurrieron en la comunidad de Zumpango y según las primeras versiones, en ese lugar se comercializaban y consumían sustancias prohibidas, algunos vecinos refirieron que los ejecutados eran personas conflictivas.
Es claro, una vez más, que las autoridades estatales y municipales están rebasadas, fueron incapaces de prevenir la masacre, pese a que muchos en el pueblo sabían de la operación del lugar, la policía NO, casualmente, aunque había señalamientos de actitudes violentas, los municipales decidieron voltear a otro lado.
No es la primera vez que ocurre una masacre así en Tlaxcala. En septiembre del año 2024 fueron asesinadas cuatro personas dentro de una vivienda en la comunidad de San José Xicohténcatl: una niña, su madre y dos hombres adultos; en julio de 2025 en una fosa clandestina en Natívitas hallaron tres cuerpos, y en agosto de ese mismo año seis cabezas humanas en Ixtacuixtla. En enero pasado tres hombres con signos de violencia extrema fueron localizados semienterrados en una vivienda en Panotla.
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