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OTRO CHIMOLTRUFIO

Por Edgardo Cabrera

En eso de las taparroscas por la gubernatura, Carlos Augusto Pérez evidenció el síndrome de la “chimoltrufia”, pandemia en el gobierno de su jefa Cuéllar.

Resulta que, ingenuo, el 31 de diciembre actualizó su foto de portada de Facebook y presumió la frase “A tu lado vamos #ConMásFuerza”, claro, con su fotografía en primer plano y utilizó el color rosa, tono del partido rémora de Morena: Fuerza Por México. Ahí no paró, como nadie lo peló, la semana pasada reforzó su mensaje en un post con el mismo slogan y un enunciado apelando al “trabajo honesto, de justicia y esperanza”, ¡hágame el favor!

Pues solo bastaron unos días para que el ex priísta y ahora funcionario lorenista reculara; por medio de un comunicado de prensa ofrendó su “compromiso absoluto con Morena”, también el domingo en un video, por cierto, pésimamente producido, “aclaró” su “respaldo” al partido.

La urgencia es evidente: le jalaron las orejas. Seguro le recordaron a quién se debe y por qué cobra como titular del Fomtlax, quiera o no, como en su PRI, hay delfín y la línea es Alfonso.

También, el gris e impresentable delegado del Bienestar, Carlos Luna, finalmente admitió que el sueño es su pesadilla, iluso, esperaba repetir aquello de suceder a Lorena, como en la dependencia federal, también le hicieron entender que está para seguir órdenes, como la de respaldar al alcalde capitalino para el 2027. Ya veremos cuántos más siguen haciendo el ridículo, la pugna interna entre varones es de dos: Alfonso Sánchez y Oscar Flores, dos grupos distintos.

DISFRUTEN LO VOTADO

El Tribunal del Acordeón recibió un golpe más en su triste realidad, ya NO forman parte de la soberanía del Estado, desde septiembre son una oficina más a las órdenes de la gobernadora, y cómo no, si todos los que “ganaron” la elección están plenamente identificados con ella, más de uno fue su empleado, no solo en el gabinete, sino en el ámbito personal.

Para que vea el grado de sumisión, con apenas cuatro meses en el cargo, el viernes se conoció de la renuncia de dos de los cinco integrantes del Órgano de Administración Judicial, se trata de Edna Pérez y Germán Mendoza; trasciende su desobediencia a la hija de la fiscal Ernestina Carro, Yalina Domínguez Carro, impuesta como secretaria ejecutiva de ese ente.

Lo que ya no es novedad, el poder Judicial guardó silencio, pero de acuerdo con algunos columnistas como Juan Luis Cruz, de la Jornada de Oriente, detrás estaría la negativa a avalar “abusos, excesos, yerros en el manejo de fondos y la supuesta necedad de asignar licitaciones millonarias a modo”.

Otro que también habría presentado su renuncia es el Juez de lo Civil y Familiar del Distrito Judicial de Xicohténcatl, Víctor Cósetl, el trascendido no ha sido confirmado ni desmentido, como sea y al igual que las taparroscas, es evidente que el Tribunal Superior de Justicia de Tlaxcala está para acatar órdenes, no para impartir justicia de forma ciega.

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