Por Edgardo Cabrera
Ya que estamos en época de tormentas, pasan los días y no logran la captura del ex director del Centro de Reinserción de la Capital, Juan Antonio -N-, pero no solo de él, de nadie más, cuando se supone que, desde que se develó la red de corrupción todos los directivos, mandos y custodios debieron ser separados de sus funciones para ser sometidos a investigación.
Solo un comandante fue detenido, pero qué hay de los que abrían las puertas, los que se hacían de la vista gorda en la vigilancia, quienes operan las cámaras de video, incluyendo los del C5i, los señalados del homicidio de un interno, en fin.
La indicación es “dejar que se enfríe” y que deje de estar en la opinión pública, con la llegada del mes patrio, luego día de muertos, la feria de Tlaxcala y la siempre “peligrosas” fiestas decembrinas.
Por cierto, que el amparo que promovió el abogado del ex director, donde señalaba un serie de supuestos agravios, entre ellos la incomunicación y desaparición forzada, resultó en su desistimiento, se trató de una chicana nada más.
Resulta que el personal del poder Judicial federal corroboró que nada de lo que se decía afectado resultó verdad, y eso, habla una vez más, de la clase de sujeto que estuvo al frente del Cereso y del que ahora, todos en el gobierno se dicen sorprendido. ¡Que no se hagan los que no sabían!
HABLANDO DE REGALOS
La llegada del tercer cuatrimestre del año significa la preparación de los desagradables regalos de la mandataria estatal.
El 23 de diciembre del año 2022 la Triste Historia autorizó un incremento a las tarifas del transporte público, prometieron mejorar el servicio y las unidades, a tres años de aquello el embuste es evidente, ¡ah!, también ampliaron de 10 a 15 años la vida de las unidades.
En el cierre de 2023 fue la inauguración del parque hídrico y el cambio de la imagen de ya saben quién, fue la anualidad de la estética y las cirugías plásticas.
El año pasado el incremento y creación de nuevos derechos y servicios, basta realizar cualquier trámite para corroborar que todo cuesta más, más burocrático y moches por doquier.
Para este se cocina la entrega de notarías a cómplices y miembros de la oligarquía, igual que en el pasado, bueno, nada más que menos avorazados que con Héctor Ortiz y las 16 patentes.
Trascienden los nombres de Maximino Hernández, el de las compras millonarias de equipo de seguridad a sabrá quién y cómo (nunca olvidemos las blindadas del bienestar familiar); el ex panista Marco Tulio Munive, secretario de Movilidad y hermano de la priísta Linda Marina, cernanísima a Beatriz Paredes; y también aparece el nombre de la magistrada Anel Bañuelos, próxima a dejar la presidencia del TSJE.
Hay otros como el intrascendente ex diputado Rubén Terán, el procurador medioambiental Iván García Juárez, y el magistrado Manuel Vázquez Conchas, ya no se menciona al ahijado y secretario de Gobierno, Luis Ramírez. El primer paquete de tres son para ocupar las dos vacantes en Calpulalpan y una en Chiautempan, tras el fallecimiento de sus titulares.
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