Por Edgardo Cabrera
Tal como lo anticipé, el procedimiento mediante el cual le despojaron de la patente de notario a Alejandro Moreno fue mal hecho, lo armaron sobre las rodillas, en realidad buscaban cobrar revancha por pleitos personales con la hija del Bienestar familiar y su esposo fedatario. Quienes fueron grandes amigos y compadres terminaron peleados por el incumplimiento de algunos negocios, algo que, aclaro, no lo digo yo, lo ventiló Fabiola Ramírez, quien fuera pareja sentimental del oriundo de Zacatelco.
Bastaron más de dos años para que un juez de distrito ordenara reponer el procedimiento tras detectar una serie de anomalías, entre ellas, la incorrecta aplicación de las nuevas reformas a la Ley del Notariado impulsadas fast track por Lorena Cuéllar y materializadas en su aplicación por el secretario de Gobierno, Luis Antonio Ramírez, ahijado de la mandataria.
Al resolver el juicio de amparo, también se combatió la forma como se le notificó a Alejandro Moreno del procedimiento en su contra por una supuesta queja promovida por una persona que alegó incumplimiento de sus funciones notariales.
Con una velocidad inédita en este gobierno, y pese que hay otros tantos señalamientos contra notarios allegados a la mandataria, el de Moreno rápidamente concluyó en la cancelación de su patente, la recuperación de los libros y la intervención del domicilio donde operaba.
Si bien no es un caso cerrado porque las partes involucradas interpusieron recursos de revisión en la siguiente instancia, este asunto expone, una vez más, la forma tramposa y revanchista con la que actúa el gobierno estatal, así como la incompetencia de Luis Antonio Ramírez, el secretario ahijado al que se le solapan todas sus torpezas, porque hay más… al tiempo.
Por cierto, la resolución del juez federal data del pasado 13 de abril, pero la secretaría de Gobierno y la Dirección de Notarías la ocultaron convenientemente, les digo, son opacos y tramposos.
PAYASOS
Vaya ridículo, uno más, que hicieron los y las gobernadoras oficialistas que en su calentura de defender lo indefendible, signaron un desplegado apoyando a su correligionario de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, tras ser señalado por autoridades de Estados Unidos de presuntos vínculos con el narcotráfico.
Más tardaron en apapachar al mandatario caído en desgracia, que en que este presentara licencia al cargo, según, para facilitar las investigaciones de la Fiscalía General de la República y buscando demostrar su inocencia, ¡ajá!, haber si lo vuelven a ver.
Lo dije la semana pasada, los caciques y virreinas estatales saben sus pecados, como Rocha Moya, por eso ni de chiste piensan viajar a Norte América, antes era su destino favorito, como Lorena que hasta representaciones de sus gobiernos abrieron en aquel país, ilegales, por cierto.
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